Poniendo la foto del perfil he visto algo que me ha traido muy gratos recuerdos y un poco de tristeza en este momento. He visto... mi sombrero... No era un sombrero normal. Era mi primer sombrero, y mi favorito. Y que tristemente ahora mismo ha desaparecido sin dejar rastro.
Pasé años buscando sombreros alrededor del mundo, a diestro y siniestro. En tiendas, comercios y mercadillos ilegales. Y al final, el destino me llevo a el. Un precioso sombrero de fieltro marron que encontré en un mercadillo, casi por casualidad. Nos vimos atraidos mutuamente el uno por el otro, y en cuanto nos vimos supimos que teniamos que estar juntos. Era elegante a la par que informal. Sobrio, pero no distinguido. Desenfadado, pero no informal. Me encantaba ese sombrero.
Lo adoraba. Habia estado en todos los momentos importantes de los dos años que compartimos. Estuvo en mis primeros escarceos con el teatro. Tambien estubo presente en los primeros dias de la Filmoteca. En conocer el que ahora es mi piso. Y tambien en conocer a quien ahora es mi novia. El pobre sombrero se prestaba a devaneos y tiras y aflojas constantes a los que yo le sometia, mientras intentaba que la chiquilla se fijara en mi. Voló, callo, fue aplastado... pero ayudó a que fuera posible.
Estuvo en mis viajes por el mundo. En Italia donde me acompañó al local de Andrea Ardia, donde Vicente y Jorge degustaron una sangria insulsa al son de las canciones de este peculiar cantautor; donde visitó el Palatino, el Foro Romano y el Coliseo, obras que han contemplado el paso del tiempo iperterritas.; donde me protegio del sol, el polvo y las inclemencias del tiempo. Tambien estuvo conmigo en tierras inglesas, donde cubrio mi cabeza mientras que llovia, nevaba y visitabamos los lugares mas reconditos de la capital del viejo imperio.
Ha estado presente durante toda la produccion de Reservoir Dogs, la obra que llevamos a cabo en Abril. Y tambien en aquel corto que no salio adelante, pero que lo marcó para siempre con sangre artificial.
Han sido dos años muy felices estos dos ultimos, y en todos y cada uno de los momentos felices que he vivido en ellos estaba el sombrero, que ahora no está y que creo que no encontrare nunca. Asi que, hasta siempre, compañero. Siempre fuiste mas que un complemento de vestir. Estés donde estés, te lleve quien te lleve... muchas gracias y mucha suerte.
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1 comentario:
Sniff sniff... que melancólico. No sabía que ese sombrero significara tanto para tí U_U
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